jueves, 18 de mayo de 2017

ESPIRITUALIDAD



La espiritualidad, de la que tanto hablamos ahora, no es, en contra de lo que la generalidad pueda pensar, un movimiento nuevo, una “New age”, haciendo uso de los anglicismos a los que somos tan aficionados, ni tampoco consiste en estar todo el día meditando u orando. Es más que eso, la espiritualidad nos permite ser conscientes, y por tanto responsables, en todo momento y lugar, de nuestras pensamientos, obras y acciones, procurando, además, que éstas sean para el mayor bienestar de la totalidad, no de unos pocos.

Nos es inherente desde que empezamos nuestra andadura en este planeta, hace millones de años, otra cosa es como; con el devenir de los tiempos, y debido a nuestra evolución como seres humanos, así como a la influencia, tanto de factores internos como externos, la hayamos percibido, y cómo la vayamos a percibir, a partir de este tiempo, cada uno de nosotros.

Hasta no hace mucho, pensábamos que espiritualidad y religión eran lo mismo, pero ahora no hemos dado cuenta que no, nada tienen que ver la una con la otra.

La religión encarcela la mente, la espiritualidad libera tu consciencia”

Gracias a la ciencia y a sus avances tecnológicos, hemos descubierto que nuestro universo es mucho más extenso de lo que creíamos, y por tanto, no podemos negar la evidencia de que existen energías de otras dimensiones que influyen en la tierra y que nosotros, como una especie más del planeta y un todo que somos con ella, estamos igualmente influenciados por esas mismas energías.

Aunque evidente, es un hecho que muchos se niegan a creer y, aún menos, a aceptar. Es más, hay tantas percepciones y opiniones al respecto como seres humanos lo habitamos. Algunos coincidimos, otros no y otros más, ni siquiera se lo han planteado.

Pero lo realmente importante no es cuál de ellas pueda ser la auténtica, la verdadera. Lo fundamental, es lo que hagamos nosotros a resultas de esa nuestra percepción u opinión.

La religión habla de pecado y de culpa, la espiritualidad ayuda a que aprendas con tus errores, pero sin culpas”

Nada más lejos de mi intención que cuestionar las creencias religiosas de cada cual, sean las que sean, las respeto profundamente, pero sí hacer especial hincapié en que, la mayoría de las veces, la confundimos con la espiritualidad y ésta última, no necesita de ninguna religión para manifestarse.

La religión se apega a un libro sagrado, la espiritualidad busca lo sagrado en todos los libros”

Lo que es incuestionable es que, hoy por hoy, nuestra vida a nivel global del planeta es un auténtico caos y no voy a hacer referencia aquí a las muchas y trágicas situaciones por las que está atravesando la humanidad, pero sí a llamar la atención sobre algo muy importante, tenemos, y debemos, actuar unidos, como un solo ser, dejando a un lado ideologías, religiones, creencias, costumbres...


Este caos es consecuencia del proceso evolutivo por el que atraviesa ahora nuestro planeta, está inmerso en una ascensión constante a un nuevo nivel de energía, menos densa y de mayor vibración y, para llevarlo a cabo, tiene que deshacerse de todo aquello que le hace daño; por eso parece que todo suceda más deprisa y tengamos la sensación, además, de haber retrocedido a otros tiempos en los que la vida era más convulsa.

En todo el caos hay un cosmos, en todo desorden una orden secreta” (Carl Jung)

Creo que estoy en lo cierto si digo que a nadie le gusta lo que estamos viviendo, pero debemos percibirlo como lo que es, una llamada de atención para que pasemos a la acción, la Tierra nos está pidiendo a gritos que la, y nos liberemos, de nuestras ya caducas formas de pensar y de actuar. Es el caos que precede al orden.

Orden, que nada tiene que ver con el “Nuevo Orden Mundial” que quieren hacernos ver, ése sólo sirve a los intereses de unos cuantos. El verdadero es otro, basado en el amor, la colaboración y el respeto mutuo.

Estoy segura que, unidos, lo vamos a conseguir. Es hora de ser proactivos en todo aquello que sirva para hacer que el nuestro sea un mundo mejor de lo que es en estos momentos, poco a poco, aunque sea en pequeñas dosis. Sólo tenemos que recordar que Yo soy Tú y Tú eres Yo, y juntos, La Tierra misma.



Rosa Lázaro
18/05/2017















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